sábado, 22 de octubre de 2016

Por qué nos gusta tanto HALLOWEEN

Cuando yo era pequeña, en España casi nadie celebraba la noche del 31 de Octubre como tal. De toda la vida celebrábamos el 1 de Noviembre como día festivo, conocido como el Día de todos los Santos, o difuntos. Halloween como tal, tradición originariamente pagana se celebraba la noche del 31 de Octubre sobretodo en la esfera anglicana (Estados Unidos, Inglaterra, Irlanda o Canadá), empleando símbolos como la calabaza (desconozco todos los detalles del origen de la calabaza como tradición aunque deduzco que será porque es la época estacional de esta verdura), los fantasmas, las brujas, y otros personajes fantásticos.

El morbo que produce el miedo, el terror, el pánico, ha ido in crescendo y ha ido ganando seguidores de todo el mundo, extendiéndose la fiesta de Halloween como una especie de virus por miles de países del mundo en las últimas décadas. En la década de los 90, a mis siete u ochos años ya empezamos a celebrarlo también en Madrid. Los primeros años, viendo películas de terror, disfrazándonos y yendo por las casas pidiendo caramelos. No todo el mundo conocía la fiesta y sobretodo las últimas generaciones muchas veces nos miraban desconcertados cuando abrían la puerta y nos veían de esa facha. Me acuerdo de un año en el que me disfracé del personaje de Scary Movie con una careta que echaba un líquido creando efecto "sangre", y yendo casa por casa, un abuelito nos abrió su puerta y tras mi terrorífico "bu" de niña pueril ingenua e inocente, éste se cayó de espaldas del susto -literal- y miraba al infinito muy afectado. Yo me quité la careta rápido traumatizada, no fuera que a aquel abuelito le diera un infarto esa noche por mi culpa. Mis amigas me miraban con cara de: "¿Qué has hecho?" y mi sentimiento de culpabilidad iba creciendo por segundos. Al verme el señor, se le fue pasando el microinfarto y nos preguntó por qué íbamos así vestidas. "¡Es Halloween!" "Jalo ¿qué?". Ni idea.

jueves, 13 de octubre de 2016

Mi psicólogo me dirá lo que tengo que hacer

Hay artículos densos, otros largos pero ligeros, otros largos y densos, y otros breves, pero intensos. A esos les llamo articulines, y son de lectura obligatoria (ja ja).
La frase que titula el articulín de hoy, tanto si eres psicólogo como si no, querido lector, la habrás escuchado con alta probabilidad a algún amigo, compañero o familiar de tu entorno cercano. Muchos ni siquiera reparan en lo absurdo de esta frase, y esto es debido al posible desconocimiento que tendrán y de hecho tiene un escalofriante número de personas (cada vez menor esta cantidad, gracias a Dios y a mi madre que me dio la paciencia), de la función que tiene un psicólogo en realidad.

Yo sí he escuchado esto y no una, ni dos veces. Lo he escuchado en general y hacia mí como psicóloga y a mí siempre me surge la misma pregunta: - Por qué alguien creerá que otro va a solucionar sus problemas mejor que él? No soy muy fan de Paulo Coelho, pero sí algo dijo que tenía razón es que "las respuestas a tus preguntas siempre están en tu interior". Sin embargo muchos se quedan encrucijados en su problema y recurren desesperados a amigos, conocidos o al psicólogo de turno mendigando respuestas, delegando la responsabilidad de su vida en otros. Nadie asume la responsabilidad de una vida, eso ya os lo adelanto yo. Ni de los problemas de una vida. Ni pagando, que no. La gente no asume ni la responsabilidad de madrugar cada mañana, no asume sus propias responsabilidades y va a responsabilizarse de una vida ajena, venga ya. Pero hay quienes lo pretenden y esto es como mirar las soluciones de los sudokus al final de la revista... al final siempre supone un fracaso.

¿Pero un fracaso en qué? ¿Y si la persona no tiene otra alternativa? Es ahora, querido lector, cuando me toca desvelar uno de los grandes secretos del mundo de la psicología. El psicólogo clínico no resuelve problemas, no le dice a nadie lo que tiene que hacer. El psicólogo guía a la persona para encontrar las respuestas más adecuadas (y solo uno mismo sabe cuáles son las más adecuadas), ayuda a la persona a conocerse mejor, pone en contacto al individuo consigo mismo y le da las claves para aprender a autoindagar en su interior con éxito. Y créeme, cuando logras resolver el sudoku nivel difícil por tí mismo, la satisfacción experimentada es inmensamente mayor que la que crees experimentar cuando miras las soluciones. La seguridad de saber que podrás tardar más o menos, pero que ya estás capacitado para resolver cualquier sudoku nivel dificil que te echen, no te la quita nadie, y es ahí y sólo ahí cuando estás listo y preparado para enfrentarte y resolver uno de nivel experto.

Y con esto y un bizcocho...


Y para los que os habéis quedado motivados con poner a prueba vuestra capacidad de resolver problemas... Aquí lo teneís: El Sudoku nivel difícil... Sin respuestas ;)







¡Feliz Juernes y hasta muy pronto!

martes, 11 de octubre de 2016

¿Cómo puedes sentirte así?

¿Alguna vez os habéis encontrado frente a alguien triste, infeliz o desdichado y pensado: "Cómo puede ser que una persona como ÉSTA se sienta así"?

De esto quería yo sentarme a escribir hoy. Un problema que con frecuencia me encuentro en psiquiatría, y no sólo allí sino en la vida cotidiana, es el de la frustración de no llegar a entender por qué personas llenas de cualidades, enormemente capaces, con unas condiciones de vida muy por encima de la media y una trayectoria vital objetivamente satisfactoria, pueden llegar a desarrollar síntomas depresivos como tristeza, sentimientos de vacío, desesperanza o ausencia de expectativas de futuro. No sé si me explico. Hay personas con infancias traumáticas, carencias afectivas o abuso de sustancias de las que más o menos puedes deducir de dónde viene su situación actual, y luego están esas personas que aparentemente tienen la vida perfecta, han tenido una infancia percibida como feliz, han sido amadas con locura y no saben siquiera identificar dónde se ha podido originar todo ese infierno que están viviendo. Y es precisamente de ese tipo de personas de las que quiero hablar hoy, aquí. Esas personas a las que ayudas y cuyo problema atiendes, sí, pero nunca entenderás su causa, su por qué.

La respuesta parece sencilla. No puedes entender que esas personas se sientan así, porque tú no eres esas personas. Pero esta dificultad va más allá de la falta de empatía. Lograr la perspectiva del otro en este caso resulta más complicado, pues lejos de nuestro propio punto de vista, esta persona es objetivamente colocable en una escala de motivos y razones por los cuales un ser humano debería sentirse feliz. De alguna manera nace el impulso de despertar a esa persona de su sueño profundo (¿pesadilla tal vez?) para que vuelva a la realidad objetiva de persona satisfecha y feliz que debería ser. - ¿Acaso no te das cuenta de todo lo que tienes? Pero cómo puedes sentirte así, con toda la gente que hay en el mundo que tiene problemas de verdad, que no tiene ni para comer y tú, con la suerte que tienes y bla, bla, bla... Y empiezan los juicios. Y la persona afectada oye letras pero no escucha el mensaje. Se hace consciente la brecha entre el "debería sentir" y lo que estoy sintiendo. La distancia a recorrer para alcanzarlo es larga, y la energía poca. La culpabilidad golpea, y es entonces cuando surge el sentirse incomprendido, que se suma al sentimiento de culpabilidad, y a esa incomprensión le sigue el sufrimiento.

Porque como siempre digo y repito, el mayor sufrimiento de alguien mentalmente débil es la incomprensión de los que le rodean. Y ojo, aquí la diferencia entre comprender y entender existe y es grande.

Es importante conocer el hecho de que la felicidad no va de la mano con el número de lazos afectivos, ni con la calidad de éstos, con la "suerte en la vida", las posibilidades económicas o el éxito personal y profesional, si bien estos factores ayudan indudablemente a conseguir ese estado de satisfacción plena, no la garantizan. Entre ese estado y la persona existiría un tercer factor, intermediario, que sería el procesamiento de todas esas cosas positivas que tenemos en la vida y el cumplimiento de expectativas mentales que tenemos como individuos, de metas. Si nuestra vida está objetivamente llena de motivos y razones para sentirnos felices pero no nos sentimos así, es posible que tengamos que revisar nuestros valores, nuestras prioridades y nuestras expectativas. ¿Son exageradamente altas? ¿Me estoy focalizando demasiado en ciertos ámbitos de mi vida e ignorando otros? ¿Cuáles son mis prioridades? ¿Qué es importante para mí en mi vida? ¿Qué he conseguido hasta ahora?

Centrarse y anclarse en las causas de un problema no lo solucionan (o eso dicen los psicólogos cognitivo-conductuales en nuestra querida Europa), si bien es importante intentar conocerlas para conseguir ese entendimiento del por qué, esa comprensión completa y profunda del problema, de fondo a superficie, de contenido a forma, de marco a interior. Ayudar a las personas en estos casos a que hagan introspección, a que auto-indaguen, plantearles preguntas que quizás ellos mismos no son capaces de autoplantearse, y lograr ese "darse cuenta", como decía Rogers, esa "toma de conciencia", ésta puede ser la manera más adecuada de intervenir cuando nos encontramos un caso de este tipo, dejando fuera juicios y comparaciones con la norma, con el mundo, con el "debería".

Porque todos conocemos o hemos conocido personas así y al leer este texto estamos pensando en alguien, ¿o no?




¡Hasta muy pronto!





"La incomprensión, más que la imposibilidad de comprender, es la imposibilidad de sentir" (José Narosky)


domingo, 3 de julio de 2016

El Psicoanálisis: La corriente infravalorada por los europeos.

Sigmund Freud (1856-1939)
Todos sabemos quién es Freud. Parece una pregunta de Trivial con respuesta universal: "el padre del psicoanálisis". Y lo es. Fue quien a principios del siglo XX impulsó con su obra la corriente psicoanalítica desarrollada y discutida después por tantos autores. Pero qué sabemos en Europa de este genio, de esta obra? Parece que los conocimientos de las nuevas generaciones de psicólogos europeos sobre Freud y su obra se limita al inconsciente, un señor que veía sexo en todas partes, traumas de la infancia, interpretaba los sueños y analizaba a los pacientes tumbados en un diván. Mucha vergüenza. Y si esto es un blog de psicología, creo que ya va siendo hora de dedicarle un espacio (o igual me animo y le atiendo un poquito más) al padre de una de las corrientes más extendidas por todo el planeta.

Si hay algo que aprendí en la universidades europeas (concretamente en España y en Alemania, que es donde he estudiado psicología) es que el psicoanálisis pertenece "al pasado". Es importante, pues forma parte de la historia de la psicología y ha aportado muchas cosas a la psicología de hoy, pero no es actual, está obsoleto. No es objetivable, es difícil de operacionalizar, es largo y bastante complicado de estudiar, seas alumno o científico. Los países del primer mundo tenemos la bonita manía o fea costumbre, de creer que nuestra manera de conocer el entorno en el momento en el que estamos, es incuestionable. Los conductistas creyeron en los 50 radicalmente en que lo no observable no existía, y mucho menos podía ser objeto de estudio. Y haberte atrevido tú en esa época a llevarles la contraria. Ahora está de moda conocer el mundo a través del método científico. Dentro de este marco, la estadística es la que define el mundo por excelencia. La validez, la fiabilidad, son conceptos que sellan nuestras indagaciones con la verdad "absoluta" (porque somos tan dogmáticos que no somos capaces de admitir la relatividad, y si el 70% de un estudio de un grupito de personas que tomó aceite de oliva no desarrolló cáncer, promulgamos alegremente que el aceite de oliva previene el cáncer, y así pasarán los años hasta que otro estudio demuestre lo contrario). Y todo aquello que no encaje en este modelo, no es válido, ni fiable, ni científico, y por lo tanto no tiene nada de verdad.



El psicoanálisis nació de la interpretación, fijate tú lo que tendrá de objetivo. Encajaba con los modelos epistemológicos de entonces y además parecía tener éxito en la práctica. Los pacientes con histeria y trastornos de personalidad se curaban en manos de Freud y sus discípulos y parece que se podía dar una segunda oportunidad a todas aquellas personas "locas" denigradas y marginadas por la sociedad en los famosos manicomios. ¿Por qué iba nadie a cuestionarse su validez? El psicoanálisis era la panacea. Pero los tiempos cambian, el capitalismo mueve el mundo y la ciencia se ha apoderado de nuestro modo de saber. Y de ahí se abrió un determinante debate: El psicoanálisis tiene mucha fuerza, sí, mucha evidencia empírica y décadas de desarrollo y experiencia, pero no encaja en el modelo de la ciencia, es largo, no es rentable, no encaja en el capitalismo. ¿Qué hacemos? Vamos a intentar estudiarlo. Pero los estudios son pocos, no tienen suficiente fuerza. No nos queda otra que darlo por viejo, no sirve, no vale.

martes, 26 de enero de 2016

PSICODRAMA

¿Alguna vez habéis actuado en un obra de teatro? A nosotros en el colegio, para bien o para mal, hasta cierta edad nos obligaban a representar un papel, de "prota" o de arbusto, pero no te salvabas de salir en la función. Obviamente a esa edad ni se nos pasaba por la cabeza la posibilidad de que esta actividad tuviera algo de "terapéutico", ni mucho menos. Para nosotros era la oportunidad, la excusa, para echarnos unas risas y hacer el payaso, y la realidad es que más de uno venció su vergüenza, su inseguridad y sus complejos, y más de otro entrenó su sentido del humor, su capacidad de improvisación y su espontaneidad. De hecho y ahora que menciono esto último, me acuerdo de una obra en concreto del Arca de Noé en el que a una amiga y a mí haciendo creo que de animales (tampoco es que hubiera mucha opción jaja) nos entró la risa floja y por no poder parar el ataque, todavía no sé si nos cargamos la obra o le alegramos la tarde a los espectadores, que estaban ya revolviéndose en las sillas buscando postura para echarse un sueño. A espontaneidad os aseguro que no nos ganó nadie.

Bueno, hace casi un año (Dios mío cómo pasa el tiempo) me encontré en Brasil con una asignatura que, entre otras terapias, enseñaba una muy vinculada al teatro. No solo me encontré con la asignatura, sino con una profesora que era especialista en ella, pues le había servido como un recurso óptimo para ofrecer ayuda psicológica en Mozambique, que por si no lo sabéis, fue colonizado por los portugueses y tiene una sociedad con unos valores y creencias exageradamente diferentes a los nuestros que no encajan del todo con las propuestas psicológicas europeas (o más bien al revés), pero de eso ya hablaré más adelante. La suerte fue que pude entrevistarla y fue demasiado interesante... Si me da el visto bueno la publico aquí, aunque esté en portugués.

Bueno, yo ya había oido hace tiempo de la existencia de este tipo de terapia, sin embargo, a juzgar por el nombre, se mantenía lejos de mi interés. Fue allí cuando tuve la oportunidad (o la obligación) de sentarme a conocer esta línea terapéutica de tan irrisorio nombre. Psicodrama.

Una mijilla de historia para abrir boca

Quien escuche el nombre de psicodrama por primera vez es posible que piense automáticamente en un escenario con personas haciendo el gilipollas. Y es que así, más o menos, comenzó todo. Jacob Levy Moreno (1889-1974) observó en la década de 1920 cómo los niños, a través de sus juegos, interpretaban los diferentes roles que toman los adultos en la sociedad (los míticos juegos de mamás y papás, médicos, etc.), además de observar cómo el teatro incitaba sentimientos y provocaba la liberación de una gran carga emocional en actores y espectadores. Estos dos elementos que Moreno unió para crear esta técnica psicoterapéutica fueron los que le convirtieron en pionero de la psicología social y de la psicoterapia de grupo.

Además del psicodrama, Moreno fue el creador del sociodrama, focalizado en la sociedad, que fue concebido para ayudar al grupo a explorar el contexto social en el que viven sus miembros.



El teatro terapéutico

El psicodrama, a pesar de parecer tener un enfoque artistico, no persigue el valor estético, sino ser una vía de exploración del ser humano y sus vínculos, así como de introducción de elementos de la esfera privada de la personalidad. La visión de persona en este caso es indisociable del grupo, apartándose Moreno de la concepción intrapsíquica de la época -psicoanálisis- para colocar a la persona en una posición de portador de rol (concepto nuevo introducido por él), definido éste como "la forma de funcionamiento del individuo en el momento específico en que reacciona ante una situación específica, en la que están involucradas otras personas u objetos". La persona, para desempeñar un rol, requiere necesariamente de otra que ocupe la posición de contra-rol, formando la díada rol-contrarrol lo que el autor considera la estructura social más pequeña o átomo social.

El ser humano va aprendiendo a lo largo de su vida a desempeñar diferentes roles dependiendo de los diferentes contextos y situaciones que se van presentando. Esto tiene una función adaptativa. Una persona con un repertorio amplio de roles será considerada psicológicamente sana y una con un repertorio insuficiente estará desadaptada y éste se convertirá en una potencial fuente de problemas.

El psicodrama propone practicar, promover, entrenar nuevos roles que la persona podrá poner en práctica en su vida cotidiana, a través de dos conceptos que se consideran el núcleo de la teoría moreniana, la creatividad y la espontaneidad. Esta última se considera un tipo de energía empleada en el aquí y ahora para actuar con libertad. Está íntimamente ligada a la creatividad y juntas permiten al individuo transformarse, crecer y desarrollarse, estando estrechamente vinculados al proceso de cambio. Una labor fundamental del terapeuta será enseñar a los clientes a ser más espontáneos.

Por otro lado, estos dos conceptos están muy relacionados con el de catarsis, otro elemento nuclear y una de las metas principales del psicodrama. La catarsis se entiende como una liberación de las emociones reprimidas en la persona que da lugar a sensación de alivio, relajación y experiencia saludable. Puede darse se forma activa en los participantes, o de forma pasiva en los espectadores. Este fenómeno favorece la comprensión de uno mismo, esto es, el autodescubrimiento. Se persigue mediante la dramatización espontánea, sin guión, y mediante la acción e interacción.

El psicodrama: Una revolución clínica

Esta línea de intervención aportó al mundo de la psicoterapia elementos que antes no habían sido considerados y que desde entonces han llegado a ser una fuente de investigaciones, puestas en práctica y desarrollos de nuevas teorías, métodos y técnicas a partir de ellos, pues la psicodrama cuenta con la ventaja de ser enormemente flexible, combinable e integrable fácilmente con otros métodos terapéuticos. Entre los elementos mencionados observamos los siguientes:

- La importancia del cuerpo y la acción. 
Se amplia aquí la variedad de terapia hasta ahora limitada a la comunicación verbal del paciente, defendiendo que el ser humano no solo se expresa mediante la palabra sino también mediante el cuerpo (gestos, miradas, posturas, tono de voz, etc.)

- La focalización en el aquí y ahora.
El pasado ya no existe, el futuro es incierto. En psicodrama se trae al escenario lo que se siente, se piensa, se percibe en el momento presente. En en ese momento en el único en el que se puede incidir o intervenir en los otros tiempos.

- La participación activa del paciente.
El terapeuta experto y sabio y el paciente que acude buscando tratamiento forman parte del pasado, o por lo menos la reducción a esta dinámica. El cliente conoce su historia y su experiencia mejor que nadie y el terapeuta es otra persona, con su historia y su experiencia, que acompaña en el proceso, facilitando las condiciones para que la persona desarrolle sus potenciales al máximo.

- Naturaleza grupal
Hay un gran debate sobre si fue el Psicodrama o la terapia Gestalt la que comenzó las terapias grupales. Sea como sea ambas son de orientación experiencial, luego por las fechas en las que surgieron ambas aproximadamente la modalidad de terapia individual dio un giro para incorporar al grupo, que más tarde se extendería al sistema (principalmente familiar o conyugal).

Los instrumentos

Una sesión de psicodrama consta de los siguientes agentes:

El director

El terapeuta ocupa este lugar. Mero facilitador, interviniendo indirectamente a través de la elección de técnicas, da instrucciones al yo-auxiliar, prepara el atrezzo del escenario, etc.

El yo-auxiliar

El yo-auxiliar digamos que es el ayudante del protagonista. Juega un papel relevante en la puesta en escena desempeñando un rol de persona, animal o cosa, que tiene la función de indagar o explorar el mundo emocional del paciente. Forma junto con el director el equipo terapéutico. Debe tener la capacidad de acomodación constante a las necesidades del paciente.

El protagonista 

Clave. Representa un tema elegido de interés grupal.

El escenario

Entorno real donde tiene lugar la puesta en escena. Se organiza según lo que necesita el protagonista, elementos como muebles, luces, música, etc.

El público

Son los espectadores o auditorio. Viven las escenas con intensidad y vivencian una repercusión emocional. Pueden reirse, comentar, protestar u opinar. El director ha de estar atento a las reacciones de éstos.

Proceso de una sesión psicodramática

Las etapas son:

1. Calentamiento:
Como buena actividad corporal que es, el psicodrama requiere de un calentamiento previo, pues así en seco nadie saldría a escenificar elementos del mundo emocional íntimo y privado. Dialogando con los participantes se establecerá una comunicación relajada, fluida, cargada de humor a ser posible, cuidando la formación de subgrupos y dirigiendo indirectamente a todos al camino de un mayor conocimiento interpersonal hasta que surgen puntos comunes a tratar, conflictos de interés grupal. Esta etapa culmina con la elección de un protagonista.

2. Dramatización:
El meollo. Este es el cuerpo de la estructura, en esta etapa el protagonista sale a escena con el tema surgido y elegido y empieza a hacer el paripé. Paripé en el buen sentido de la palabra. Se espera de él que sea espontáneo a más no poder y vivencie su rol al máximo desde una actitud de compromiso afectivo. Dramatizando surge la capacidad de experimentar emociones auténticas asociadas a los conflictos. Esto posibilita tener "insights" o conciencia de sí mismo y de lo que le sucede.


3. Comentarios:
¡Plas, plas! Acabada la dramatización, se deja espacio para la manifestación del impacto que la obra ha tenido sobre los espectadores, donde pueden expresar sus vivencias, identificaciones, emociones experimentadas, etc. El protagonista recibe generalmente muestras de empatía e identificación, la sensación de que es entendido y apoyado por otros, de que no es el único al que le pasa. En este caldo de cultivo donde tiene lugar la catarsis grupal, surge un intercambio de experiencias, reflexiones y vivencias donde surgen nuevos productos que pueden ser materia de una nueva dramatización.

Técnicas

Cambio de roles: Un ejemplo claro. Si el protagonista siente ira contra su padre, esta técnica consistiría en que interpretara el papel del padre, adoptando el yo-auxiliar el papel del protagonista, ayudando a través de ella a reordenar, expresar, liberar emociones y sobretodo, a lograr otra perspectiva de la situación


Doble: Interpretado por un yo-auxiliar, imita las conductas del protagonista añadiendo otras, poniendo en escena conductas que denotan la espontaneidad que le falta al actor., cuando se percibe que éste no se está permitiendo del todo la actuación espontánea, ya sea por miedo, vergüenza, convenciones sociales, etc.

Espejo: Esta técnica se diferencia de la del doble porque se limita a imitar conductas sin extender nada, con el fin de que se vea a sí mismo reflejado, lo que le posibilita contrastar objetivamente lo que los demás perciben de él cuando se comporta de determinada manera.

Soliloquio: Es la expresión de pensamientos y sentimientos del "prota" cuando éste lo considera pertinente o se lo dice el terapeuta. Es un paréntesis de la dramatización, en el que se posibilita que la persona profundice en lo que le está pasando en ese momento, verbalizando contenidos relacionados con el conflicto.

Silla vacía: Yo esta técnica la llevo poniendo en práctica toda mi vida delante del espejo. Fíjate tú, si es que llevo una psicóloga dentro desde pequeña... :) Es extremadamente liberadora cuando "tienes muchas cosas que decirle" a una persona que por diversas razones no tienes delante -fallecimientoo dificultad de retoma de contacto-. Se sitúa una silla en el escenario y el actor debe imaginar que esa persona se halla ahí sentada y comienza a dialogar con ella.

Escultura: Técnica puramente corporal. Expresión plástica simbólica de la estructura vincular de un sitema, obtenida por instrumentalización de los cuerpos de dicho sistema. Tiene pleno significado sin necesidad de verbalizar. El actor debe esculpir todos los detalles tal y como los siente en su obra. Una vez terminada, se contempla para sentirla y vivenciarla, dando paso a la etapa de comentarios.

Hay otras técnicas como las que me contaba Larissa Polejack que tuvieron mucha resonancia en Mozambique, como el uso de marionetas o guiñol. El método psicodramático cuenta con una enorme flexibilidad y el uso de técnicas puede adaptarse a las necesidades de los miembros del grupo o incluso se ha comenzado a realizar psicodrama a nivel individual, aunque existe cierta controversia del sentido de este método en un solo individuo. Sea como sea, las técnicas son fácilmente integrables en otros modelos o líneas terapéuticas y este ha sido uno de los motivos del éxito que ha tenido y está teniendo esta rama de las terapias experienciales, además de por estar muy vinculada a la moderna y extendida Psicología Positiva.

Si el artículo os ha parecido interesante, ¡compartidlo! Para complementar, hay vídeos resumen en YouTube muy interesantes de Malena Rubistein, para el que aprenda más audiovisualmente y quiera profundizar un poquito más...



 ¡Hasta muy pronto!



"El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana" (Federico García Lorca)

sábado, 9 de enero de 2016

Y empezamos el año... BIEN EN PAREJA

¡Buenos días!
Hace unos meses que, observando a mi alrededor, no dejo de llevarme sorpresas. Una amiga y su novio, pareja aparentemente perfecta, relatan en la intimidad problemas sexuales con bastante mal pronóstico. Unos amigos de mis hermana, familia idílica, padre y madre de cinco hijos, relación perfecta de éstas que lees cómo se declaran amor diario públicamente y suspiras de admiración, hacen público que se separan. Otra amiga, después de trece años de relación, le es infiel a su novio con otro, con el que empieza otra relación o lo que entendemos como affaire. Otra chica que conozco no tiene pareja pero utiliza una estrategia errónea para llamar la atención de la persona que realmente quiere: se acuesta con sus amigos. Una amiga que tiene solo rollos, pero con ninguno funciona, no le duran. Y me pregunto yo, ¿será que sabemos demasiado poco de las relaciones de pareja? ¿De cómo obtener el interés de la persona que nos interesa? ¿De lo que es normal y de qué no? ¿De cómo afrontar los problemas que van surgiendo? ¿Cuándo seguir y cuándo separarse? ¿Qué opinión tenemos de la monogamia y de la poligamia? ¿Cuáles son los motivos o factores que promueven un acto de infidelidad? ¿Hasta cuándo es infidelidad y cuándo no se considera? ¿Cómo afrontar un abandono o fracaso en la pareja? Son infinitos los puntos que podemos desglosar en esta temática.

Al haber detectado que los múltiples y muy frecuentes problemas en el ámbito de la pareja están a la orden del día (infidelidades, divorcios, maltratos, problemas de comunicación, bajos niveles de satisfacción con el cónyuge, etc.) el Centro de Psicología Positivarte ha decidido organizar el I Congreso de Relaciones de Pareja (www.congresodepareja.com) el 13 y 14 de Febrero de 2016 en Madrid, España, con el fin de acercar a las personas herramientas valiosas para mejorar la calidad de sus relaciones interpersonales amorosas y contribuir a su bienestar emocional. ¡Y no puedo recomendároslo más! Seáis profesionales de la psicología o no.

Orientamos dicho congreso a toda la población. Hemos convocado a los mayores expertos en España, así como a un par de expertos a nivel internacional, para que nos ilustren en la materia, buscando un carácter muy práctico, que permita cambios muy efectivos y sostenibles en la mejora de la relación.

Entre los ponentes contamos con Lorena Berdún, Silvia Congost, Mariela Michelena, Gonzalo Hervás (UCM), Marga Herrero y José Luis Zaccagini.

 

Mariela Michelena
MARIA MICHELENA. Psicoanalista con más de 30 años de experiencia en consulta, es miembro titular con función didáctica de la Asociación Psicoanalítica de Madrid (APM), parte de la International Psychoanalytic Association (IPA).

          


Jossé Luis Zaccagnini
JOSE LUIS ZACCAGINI. Profesor de la facultad de Psicología en la Universidad de Málaga, es especialista en Inteligencia Emocional, Relaciones interpersonales, Gestión de conflictos y mediación y Psicología Positiva.



Lorena Berdún

Psicóloga y sexóloga de profesión, Lorena  revolucionó la idea tabuizada que se tenía del sexo y las relaciones en la sociedad española de los 90. Empezó carrera en la revista Bravo y presentando el programa de Radio "En tu casa o en la mía" de los 40 principales. Dio un salto a TV como presentadora durante un corto periodo de tiempo. Ha escrito cinco libros y colabora eventualmente para revistas.

 Gonzalo Hervás                           


Gonzalo Hervas
Doctor en Psicología (Premio extraordinario de doctorado) y profesor en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid.  Es co-fundador de la Sociedad Española de Psicología Positiva (SEPP) y del Instituto de Promoción e Investigación del Bienestar y las Fortalezas Humanas.










Silvia Congost
SILVIA CONGOST
Es psicóloga, especialista en autoestima y dependencia emocional, experta en Coaching y rebirthing y formada en programación neurolingüística. Tiene una amplia experiencia profesional en terapias individuales y grupales y charlas y seminarios en estas áreas.
Es autora de cuatro libros.
Marga Herrero
MARGA HERRERO DE LA VEGA Profesora en la Universidad Pontificia de Salamanca, donde imparte la asignatura de “Violencia Familiar y “Ciclo vital familiar: procesos psicológicos y relacionales.  Es especialista en terapia sistémica y profesora del postgrado de violencia de género en la misma universidad.  Además es psicoterapeuta acreditada por la Federación Española de Asociaciones de Terapia Familiar, donde también es supervisora.






Si estás interesado en asistir al congreso, leyéndolo aquí estás de suerte, pues todos los lectores de El Mono de Harlow* tienen un 10% de descuento, porcentaje normalmente asignado a profesionales de la psicología o contactos personales de la organización y de los ponentes. 

Para obtener ese descuento, cuando te inscribas en el curso envía el código: CONGRESO10


¿Cómo contactar con los organizadores?

Entra en la web: www.congresodepareja.com
E-Mail: info@positivarte.com
Tel: 910 164 007 - 657 803 889


Buscamos ofrecer una experiencia de dos días completos, que resulte de gran utilidad para las parejas que ponen sus problemas sobre la mesa. Además, como profesionales de la psicología sabemos que un buen funcionamiento relacional va a tener gran importancia en el bienestar de todos: hijos, comunidad educativa, relaciones familiares amplias, bienestar en el trabajo y demás. Estos dos días con nosotros van a marcar sí o sí un antes y un después en tu vida...

¡Nos vemos allí! Podéis venir solteros, con pareja, casados o separados/divorciados... 

Programa



SÁBADO 13 – I JORNADA
9:00-9:45 Bienvenida y acreditaciones
9:45-10:00 Apertura oficial del Congreso
10:00-10:15 Práctica colectiva de Mindfulness – Atención Plena.
10:15-11:45 Ponencia de Carlos Yela: “La pareja: funciones, problemas y ¿soluciones?” 
11:45-12:15 Descanso
12:15-13:45 Ponencia de José Luis Zaccagnini: “El Papel de las Emociones en la pareja”
13:45-15:30 Descanso – Comida
15:30-15:45 Píldora Positiva: Humor para la pareja
15:45-17:15 Ponencia de Mariela Michelena: “El amor en los tiempos de google”
17:15-18:45 Ponencia de Marga Herrero: “Terapia breve en la pareja: estrategias de mejora”
18:45-19:00 Descanso
19:00-20:30 Ponencia de Olga Castanyer: “Si me quisiera sabría lo que necesito: Asertividad en la pareja”
21.00 Cena

DOMINGO 14 – II JORNADA / SAN VALENTÍN
9:30-11:00 Ponencia de Lorena Berdún: “Una sexualidad sana para una pareja plena”
11:00-12:30 Ponencia de Silvia Congost: “Los límites del amor: Dependencia Emocional”
12:30-12:45 Descanso
12:45-14:15 Ponencia de Gonzalo Hervás: “La felicidad en la pareja (y en la vida)”
14:15-15:45 Descanso – Comida
15:45-16:00 Píldora Positiva: Música y movimiento para la pareja
16:00-17:20 Taller de Juan Pedro Sánchez y Lucía García: “Vivir plenamente el amor. Parejas conscientes: empezar de nuevo”
17:30-18:50 Taller de Lara García Ferreiro: “Las reglas de oro para vivir en pareja”
19.00-20.20 Taller de Iago Taibo Corsanego: “El Arte de la Comunicación en Pareja”
20:20-20:45 Clausura


¡Nos vemos!


¡Hasta muy pronto!

"Por eso no seremos nunca la pareja perfecta, la tarjeta postal, si no somos capaces de aceptar que sólo en la aritmética el dos nace del uno más el uno" (Julio Cortázar)

miércoles, 6 de enero de 2016

ESQUIZOFRENIA (II Parte): Delirios y alucinaciones

Hace unos días me encontraba yo una mañana sentada en el control de enfermería documentando lo ocurrido a cada paciente durante el turno. Del silencio irrumpe una de mis pacientes, Frau W., bajo un estado de ansiedad tremendo y me cuenta que no encuentra su móvil, que si puede utilizar nuestro teléfono para avisar a su marido. Llama a la pareja para contarle lo ocurrido y al colgar me mira desesperada. Intento que se tranquilice: -"No se preocupe Frau W., el móvil tiene que estar aquí, en cuanto termine de escribir voy a su cuarto y lo buscamos juntas". La señora me mira aliviada y se marcha. Cuando termino de escribir,  voy a su habitación e intento calmarla hablando despacio y lento,  pues es casi imposible mantener una conversación con ella. Al cabo de unos minutos, se tranquiliza y me empieza a contar: -"¡Me tiene harta! Esta vez se está pasando. Me cambia las cosas de lugar y ahora me esconde el móvil...  ¡me odia! Claro, como me quiere llevar a Francia con él, me hace la vida imposible". Mi cara de perpleja debió exagerada, aunque intento mantenerme sobria y que se me note lo menos posible, mientras prosigo: "¿pero quién es "él"? ...Bueno, vamos a ver dónde ha podido esconderlo, en algún lugar tiene que estar, de la unidad no ha podido salir. ¿Puedo mirar en su armario?".  La paciente me dice que sí, pero sigue desconcertada y con mucha,  mucha ansiedad: -"¡no sé quién es! ¡un hombre! ¡un hombre que siempre me está criticando,  insultando y haciéndome la vida imposible, y ya no puedo más! Sé que no me cree y que estará pensando que estoy loca, pero le juro que yo oigo la voz de él y que él está aquí, en el edificio".-"Yo no pienso que Ud. esté loca Frau W., si me dice que un hombre le insulta y le esconde sus cosas, ¿por qué no voy a creerle?" -"Porque yo sé que en el fondo Ud. está pensando de mí que estoy loca y yo sé que no me cree...". De repente me giro, sigo buscando en el armario y escucho por detrás a Frau W. murmurando: -"hadgajsgsjf...". Me giro hacia ella y veo que murmura con otro tono de voz, masculino, apenas entiendo una palabra. Al ver que la estoy observando, me mira a los ojos y me dice: -"Dice que me ha metido el móvil en el bolsillo del pantalón". Y efectivamente, metió la mano, y el móvil estaba en su bolsillo.