miércoles, 23 de agosto de 2017

Dependencia emocional: Cómo identificarla y evitarla

Hace escasos días me encontraba en consulta con un problema absurdamente más frecuente en mujeres que en hombres. El por qué esta diferencia de género se puede atribuir a causas biológicas o también, por qué no, a la presión social que sufre el sector masculino, la cual les impide identificar esto como un problema y mucho menos acudir a consulta psicológica, porque sí, los hombres siguen acudiendo menos al psicólogo que las mujeres.
Empezando con esta polémica el siguiente artículo, me gustaría profundizar un poco en la dependencia emocional, ya que me di cuenta trasteando en el blog de que en todos estos años que llevo escribiendo jamás he tocado el tema, y creo que se lo merece, por ser uno de esos conceptos en boca de muchos y en conocimiento de pocos.




¿Qué es la dependencia emocional?



Todos los seres humanos tenemos cierto grado de dependencia emocional de los otros, pues somos seres sociales y necesitados de afecto. Partiendo de esa base, si hablamos de grados no podemos hablar de polos, luego hablar de la persona "independiente" y la "dependiente" rozan la utopía. O te acercas a un lado o te acercas al otro.
La persona con dependencia emocional suele acercarse alarmantemente al polo de "dependencia" y suele poner, como digo siempre, todos sus huevos en la misma cesta. Si cada persona tuviera cien huevos, lo saludable sería repartir un huevo por cesta, o dos. Así si se rompe una, seguiríamos teniendo 99 huevos. El dependiente emocional pone los cien en la misma, y si esta cesta se rompe, adios muy buenas, se queda sin huevos (Qué bonita esta última frase, ¿a que sí?).




¿Por qué una persona es o se vuelve dependiente emocionalmente?




Quien tiene más papeletas de sufrir dependencia emocional, es aquél con carencias emocionales, es decir, vacío de afecto, falta de cariño, y como consecuencia posee una baja autoestima. Ésta puede surgir generalmente en la infancia y adolescencia, que es cuando nuestra personalidad está en período de formación, y las causas son desde familias desestructuradas, entorno hostil, maltrato, negligencia, abandono, hasta otros tipos de relacionamiento pocos deseables en el sistema básico del individuo: la familia. Este vacío o carencia genera en el individuo un intenso malestar y una ansiedad exacerbada cuando se encuentra en soledad, una insatisfacción permanente y un estado inconsciente de búsqueda continua, una necesidad excesiva de afecto, aceptación y compañía. Esta incapacidad para disfrutar de la soledad crea la necesidad de colocar todos los huevos en la cesta de turno que se acerque a relacionarse con él a nivel íntimo (amistad o amor). El estado de ánimo, los planes, la alegría y la felicidad se hacen absolutamente dependientes de esa persona en concreto y la vida cobra de repente un sentido que antes no tenía, y que perdería en ausencia de esa persona.

viernes, 24 de marzo de 2017

La CRISIS de los millennials

O la crisis de los 30, o la crisis existencial, a secas. No soy muy partidaria de ponerle edad, pues puede presentarse en cualquier momento vital. Puede repetirse en el tiempo, puede permanecer, o ser temporal. Durar un día o también años, por qué no.
Pero los de la generación de los millennials (generación Y, o los nacidos a mitad de la década de los 80 - principios de los 90), o al menos es la percepción sesgada que tengo ahora de mi entorno más cercano, tenemos hartos motivos para generar una crisis al finalizar la década de los veinte. Sin pretender ser demasiado pesimista, intento reflejar una realidad que me golpea cada día al hablar con mis amistades cercanas de los sentimientos más profundos que acechan a principios de la treintena, así que este artículo va dedicado a todos ellos.
Creer en todo es peligroso, sobretodo si ese "todo" no ha sido impuesto por tu voluntad sino por voluntades ajenas que adoptas inconscientemente como propias. Es un proceso lento, y para cuando pasa a tu conciencia (si es que llega a hacerlo, pues algunos no llegan a un nivel de pensamiento profundo y viven alegremente en la ignorancia sin cuestionarse absolutamente nada) te encuentras ya en un estado muy avanzado del camino que creías correcto. Peligra entonces que lances una mirada crítica a todo lo que te enseñaron y tu fe ciega se torne un no creer en nada, a la decepción completa, al nihilismo en su estado más puro.